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domingo, 16 de febrero de 2020

Reseña de Miradas de cine


Reseña en empireuma (3/02/2020)

El cine es la vida. Ha llegado a serlo, tras aparecer, equívocamente, en el horizonte de la historia como un mero invento, como un sorprendente artilugio capaz de representar imágenes en movimiento, tal y como estaba persiguiendo, experimentalmente, el hombre desde las últimas décadas del XIX. Es por ello que el cine es el ejemplo más notorio de alianza entre la tecnología y el arte, pues su producto –el film– se ha convertido en la forma narrativa por excelencia.
El cine es la memoria del hombre, tal y como lo son los poemas homéricos sobre los orígenes  mitológicos. Y si el cine es la vida, el registro que pretenda hablar de él de un modo más o menos profesional, más o menos crítico, tendrá que ser, en principio, tan poco dependiente de tendencias o modelos como generoso en sus consideraciones.
Por mucho que podamos referirnos a la autoridad de las Academias de cine, a los análisis semióticos de los textos fílmicos, a las últimas derivaciones de la reflexión filosófica aplicada al desciframiento de las imágenes sucesivas tal y como ya hiciera Guilles Deleuze, el cine requiere, sobre todo, una mirada como la que el propio cine articula: multidireccional y humana, simbolizante y descriptiva, cualitativa, sobre todo con respecto a cualquier azar o detalle que resulte significativo en el desarrollo narrativo, y por lo tanto abierta a lo que la fábula cinematográfica pretenda decirnos de los destinos del alma humana.  El cine y  la vida: quién copia a quién resulta, al final, baladí, aunque la interpretación más sorprendente y misteriosa pueda ser la de  que es la vida o la naturaleza la que copia al arte, y no al revés.
Digo todo esto porque el comentario, más que el análisis, que  Javier Puig va exponiendo en esta selección de películas, visionadas repetidamente y con pasión, resulta tan mesurado como preciso, al no depender de otra técnica crítica que la que propician los propios sentidos alertas en la recepción del film.
Precisamente esa semejanza entre el cine y la vida, hace que la significación última de toda película no dependa de los balances de hermenéuticas o semióticas diseñadas para tal discurso, lo cual facilita que cualquier buen espectador pueda realizar exámenes tan válidos como sorpresivos. En este caso el buen criterio de Javier Puig y su capacidad descriptiva, nos introduce en el decurso profundo de la película en cuestión, haciéndonosla ver por primea vez o estimulando en nosotros el deseo de verla de nuevo. 
La bibliografía sobre cine no exime, independientemente de sus atributos intelectuales, de cierto glamour. Esta obra de Javier, que es la selección de una serie de comentarios sobre cine publicados en la red, no sé si cumple con este requisito, pero sí que se suma a lo más distinguido e ilustrativo que, al menos, por estos lares, se ha publicado sobre el Séptimo Arte.
El cine consiste en contar historias. Y Javier Puig, al comentar las películas que ha visto, también nos cuenta y nos describe lo que ha visto. Aquí la emoción nos muestra que Javier tiende a posicionarse en el disfrute entrañable, es decir, consciente, de la película –como tiene que ser, diría yo– sin que tal posición disperse o determine la perspectiva de esa mirada fílmica sobre la que se arroja, a su vez, la mirada de nuestro amigo, pues el cine es también filmación de atmósferas, en la que todo –contaste fotográfico, duración de secuencias, impacto del sonido– contribuyen a tal expresión ambiental.
Creo que, en definitiva, a lo que este libro de Javier Puig invita es a que sigamos disfrutando, aprendiendo con el cine. Su experiencia catártica consiste, fundamentalmente, en estas dos cosas. 
El libro, publicado por la editorial madrileña Celesta, se presentó en la librería Códex de Orihuela el día 30 de enero pasado.
José María Piñeiro

viernes, 14 de febrero de 2020

Reseña de Miradas de cine

Reseña en Mundiario (5-02-2020)

El pasado 30 de enero se presentó en la librería Códex de Orihuela el segundo libro de Javier Puig, "Miradas de Cine", editado por la madrileña editorial Celesta. Si en Los Libros que me habitan, opera prima editada también bajo el sello Celesta, Puig reunía 40 reseñas literarias, este volumen recoge una selección de 41 artículos de la amplia producción de textos del autor inspirados en películas y que han ido apareciendo en diversos medios digitales.
Algunos de ellos han formado parte de una serie titulada Diario de un cinéfilo, insertada en el blog Frutos del tiempo. Otros artículos de Miradas de Cine fueron incluidos en la desaparecida web de la revista La Galla Ciencia, en su sección de Literatura y Cine. Los puentes de Madison, Sonata de Otoño, Ordet, Gertrud, Stalker, La strada, la trilogía de El Padrino, Muerte en Venecia, Tristana, El abuelo, Johnny cogió su fusil y Doctor Zhivago son algunas de las películas analizadas por Javier Puig, colaborador habitual de Mundiario.
Se llenó el aforo de la librería Códex con la presencia de escritores, artistas y amantes del cine. La poeta María Engracia Sigüenza inició el acto con la lectura de un texto muy atinado. Para la escritora oriolana, Miradas de Cine: "es una declaración de amor al séptimo arte; una reivindicación del cine como herramienta de aprendizaje, de autoconocimiento, y como expresión artística capaz de turbar, pero también de consolar". Considera asimismo que "es un sugerente título, abierto a un juego de espejos, al caleidoscopio que podemos encontrar cuando nos sumergimos en una película".
"Por una parte, las miradas de los cineastas que cobran vida en el libro (Chaplin, Coppola, Bergman, Buñuel, Dreyer, Hanecke, Kazan, kiéslowski, Kore-eda, Visconti o Tarkovski, entre otros), nos regalan con sus obras su visión del mundo, tienen algo que contar y saben hacerlo con un estilo propio, convirtiéndose en creadores, en artistas; por otra, la mirada de Javier, su manera de analizar las imágenes fílmicas, de desentrañar las historias reviviéndolas, dibujando a través de las palabras todo un mundo de sentimientos, de peripecias vitales que hace suyas, y que comparte con nosotros dejándonos penetrar al otro lado del espejo, actuando de mediador entre el espectador y la obra cinematográfica; y por último, el título apela también a nuestra mirada, y en última instancia, a la de la película recreada que parece tener vida propia y mirar en nuestro interior. Y puesto que el cine es el arte de la mirada, el libro nos invita también a educarla, nos ayuda a descifrar la riqueza y complejidad del lenguaje cinematográfico para poder disfrutarlo en todo su esplendor."
Para Sigüenza, el lenguaje de Puig : "es preciso y rico en matices, y está siempre al servicio de una exquisita sensibilidad y de una gran penetración psicológica. Es por ello que nuestro autor consigue el milagro de aunar la sencillez y la hondura, la disertación amena, no exenta de erudición y la subjetividad de la pasión, porque nunca pretende ejercer de crítico, ni sentar cátedra, sino compartir con nosotros sus descubrimientos, sus reflexiones sobre unas obras que admira; obras que indagan en la naturaleza humana a través de los dilemas y las tribulaciones de unos personajes que percibimos cercanos por muy lejos que nos encontremos de ellos".
La presentadora destacó, además, que en este libro: "No se puede describir mejor lo que una obra de arte nos puede hacer sentir. Fotogramas de literatura. La magia de las palabras al servicio de la magia del cine".
A continuación, María Engracia Sigüenza mantuvo una amena y enriquecedora conversación con el autor, durante la cual se habló de cómo se originó la pasión cinéfila de los interlocutores, de la relación y la distancia que hay entre cine y literatura y acerca de la gestación del libro. Javier Puig lanzó está reflexión (que también recoge en el texto que él mismo escribe como prólogo de su libro): "De la misma manera que existen  numerosísimas traslaciones de novelas al cine, siempre he pensado que bien podría existir lo contrario. Hace bastantes años, me llamó la atención una colección que se vendía en los kioscos y que estaba formada por novelas inspiradas en películas. Pero esta fue la única excepción que recuerdo. Sin embargo, sí que se han escrito numerosos ensayos sobre el cine; incluso existen algunos relatos en los que hay una importantísimo protagonismo de algún mito de la pantalla grande". En cuanto a la selección de los artículos de Miradas de Cine, aclaró el autor que "cuando escribo sobre literatura no siempre escojo necesariamente las películas más perfectas, sino aquellas que activan en mí esa, a menudo, secuestrada sensibilidad cuyo retorno siempre espero".
María Engracia Sigüenza y Javier Puig conversaron con serenidad, complicidad, desparpajo poético y sentido del humor. El público participó en un coloquio que se prolongó durante más de un cuarto de hora.
 Ada Soriano

jueves, 16 de enero de 2020

Publicación de Miradas de cine de Javier Puig

Javier Puig (Barcelona, 1958) reside desde 1988 en Orihuela. Dedicado profesionalmente a tareas administrativas, ha destinado a sus pasiones –la literatura y el cine– buena parte de su tiempo, habiendo escrito más de trescientos artículos que se han ido recogiendo en diversos medios.
Sus trabajos se han publicado en revistas como La Lucerna, así como en distintos sitios digitales: el periódico Mundiario y en páginas web (La Galla Ciencia o Frutos del Tiempo). Además, ha publicado poemas y cuentos en la revista Empireuma y participado en diversos libros colectivos. Reunió en Los libros que me habitan (2018) una selección de sus artículos sobre literatura. Miradas de cine es pues su segundo libro publicado, en este caso sobre tema cinematográfico.